En detalle
Es enero, el coche ha dormido en la calle y el diésel da varias vueltas antes de arrancar, con una nube blanca por el escape. A media mañana vuelve a arrancar a la primera. Es el patrón típico de calentadores que fallan: con el motor caliente no hacen falta, con frío sí.
Diésel: los calentadores
Cada cilindro lleva un calentador que pone al rojo la cámara antes de arrancar. Una centralita los controla. Si uno se corta, el motor arranca peor; si fallan varios, puede no arrancar. Medimos la resistencia de cada uno y comprobamos que la centralita les manda corriente.
Lo delicado: en motores con años, el calentador se queda pegado a la culata. Forzarlo puede partirlo dentro, y eso complica mucho el trabajo. Lo hacemos con el motor templado y sin prisas.
Gasolina: bujías y bobinas
En gasolina, el encendido depende de bujías y bobinas. Una bobina que falla provoca tirones y el testigo de motor parpadeando. Esa avería no conviene alargarla: el combustible sin quemar puede dañar el catalizador.
- Bujías del grado y la separación que pide el fabricante.
- Bobinas probadas una a una, intercambiándolas si hace falta para confirmar.
Cuándo revisarlo
Antes del invierno es buen momento, sobre todo si el coche duerme fuera. Si el arranque falla también en caliente, puede ser otra cosa: revisa el sensor de cigüeñal o el sistema eléctrico.