En detalle
Tres tipos de avería eléctrica
La que no deja dudas. Algo deja de funcionar y no vuelve. Se sigue el circuito desde el fusible hasta el consumidor y aparece el corte.
La intermitente. Funciona a ratos: con calor sí, con frío no; en llano sí, en un bache no. Es la más laboriosa. A veces hay que mover el mazo con el circuito medido hasta que el fallo se reproduce.
La que vacía la batería. El coche duerme y a la mañana siguiente no arranca. Medimos el consumo con todo cerrado y vamos quitando fusibles hasta encontrar qué se queda despierto.
Lo que más encontramos
- Masas oxidadas: en coches y furgonetas que pasan el invierno al raso o se lavan mucho a presión.
- Mazos rotos en zonas que se mueven: portón, puertas, asientos regulables.
- Accesorios añadidos: cámaras, enganches, equipos de radio o localizadores en furgonetas de empresa conectados con empalmes provisionales.
- Conectores con humedad en los bajos del vehículo.
Esquema delante
Un coche actual tiene decenas de centralitas comunicadas. Sin el esquema del fabricante, buscar un fallo es adivinar. Trabajamos con él y medimos alimentación, masa y señal antes de culpar a ninguna pieza.
Si el fallo afecta al arranque, revisa también el sensor de cigüeñal. Si se encienden testigos de frenada, mira el ABS.