En detalle
La escena es conocida: vas por la C-58 en plena retención, el coche lleva un buen rato caliente y, de repente, el motor se apaga. Intentas arrancar y gira, pero no prende. Esperas diez minutos y arranca como si nada. Muchas veces el responsable es el sensor de cigüeñal.
Qué hace
Lee el paso de los dientes de una rueda fónica unida al cigüeñal o al volante motor. Con esa señal, la centralita sabe a qué velocidad y en qué posición gira el motor, y decide cuándo inyectar y, en gasolina, cuándo dar chispa. Si la señal desaparece, el motor se para.
Por qué falla con calor
Dentro del sensor hay componentes electrónicos o una bobina que, con los años, se agrietan. Con el motor frío siguen haciendo contacto; con la temperatura se dilatan y la señal se corta. Por eso, si el fallo aparece en caliente, intentamos reproducirlo con el motor a temperatura.
No siempre es el sensor
- Conector oxidado o flojo: está cerca del motor y le llega aceite y suciedad.
- Cable rozado: el mazo pasa junto a piezas calientes o que vibran.
- Rueda fónica dañada: si le falta un diente o está sucia, la lectura falla.
Medimos la señal y revisamos el cableado antes de cambiar la pieza.
Si el motor arranca mal pero no se para, puede ser el encendido o precalentamiento. Si hay varios fallos eléctricos a la vez, mira el sistema eléctrico.